Conocer a Silvina Ibáñez representa una aventura al mundo del conocimiento. Con ella, puedes imbuirte desde lo que sucedió ayer en la cultura, viajar a través de la historia del arte y remontarte hasta los orígenes de la civilización occidental: Grecia, lugar donde surge la idea de las SARGAS y descubrir cómo, a través de la Edad Media se va ampliando la posibilidad de expresión en el florecimiento de la manufactura textil y la utilización de materiales y colores que podría pensarse, eran obra de la perseguida hechicería.

  Algunos artistas de gran talla del Renacimiento como Paolo Ucello, Andrea Mantegna y Alberto Durero, entre otros, enriquecieron estas posibilidades y le otorgaron múltiples y prácticos usos a las mencionadas SARGAS. Así, funcionaron como decoraciones temporales en los oficios de cuaresma exponiéndose como cortinas penitenciales con escenas de la Pasión de Jesús el Cristo y se guardaban para mostrarse al año     siguiente;  también se utilizaron en la confección de cortinas decorativas en las casas nobles o a manera de tapices; fueron banderas y estandartes de los gremios y cofradías o telones que servían de escenografía para las grandes celebraciones como casamientos, entrada de los reyes y virreyes a las ciudades, así como para la escenificación de  comedias.  

Las SARGAS, entonces, se convirtieron en un arte interdisciplinario, pues involucraron a los textileros, tintoreros, botica-rios, pintores. Pigmentos y colo-rantes se entrelazaron como los hilos de una trama maravillosa con el lienzo. Sin embargo, debido al origen perecedero de sus  materiales, esta tradición perduró hasta el siglo XVIII.

  Silvina Ibáñez  renace consciente y consistentemente esta práctica a través de sus SARGAS interviniendo las telas con infinita creatividad e insaciable sed de aventuras a través de las posibilidades técnicas que la modernidad le brinda.  Su talento renovado a cada momento enriquece nuestros sentidos y nos presenta esta muestra de creaciones con temas que le preocupan: la naturaleza, los movimientos    sociales, el crecimiento excesivo en las ciudades y las consecuencias de nuestro descuido hacia la  contaminación y daño  irreversible al planeta.  Alude a lo eterno de lo abstracto con imágenes; a veces, clásicas, a veces desconocidas.

 

Son telas lisas, drappeadas o estampadas industrial ó artesanalmente que interviene para convertirlas en algo nuevo, siempre propositivo; a veces, en forma grata a nuestros sentidos, otras, llamando la atención a  nuestra conciencia como una alarma angustiante.

  Las telas, fueron el soporte utilizado por los pintores del pasado; para Silvina Ibáñez son la razón y el objetivo de su expresión de contemporaneidad. Nos recuerda que el arte tiene una infinita posibilidad de expresión a través  del talento y el trabajo disciplinado de quien lo crea y lo difunde para nuestra recreación íntima, ya sea en forma de goce, o choque sensorial y espiritual, con la chispa creadora del artista nato, como lo es Silvina Ibáñez.

 

Mayte Sanchez Lozano.

Ciudad de Mexico. Otono de 2013